lunes 16 de enero de 2012

Las gafas del cerca

El otro día fui a hacerme unas gafas del cerca. Hace un tiempo empecé a tener problemas con la vista. Recuerdo perfectamente la primera vez que me pasó. Estaba en clase de alemán, hacia las siete y medio u ocho de la tarde tras un largo día en la oficina. La profesora me dijo que leyera en voz alta una redacción que había escrito, bueno, de hecho era la traducción de uno de los posts del blog, el de las señales creo recordar. Iba leyendo y cada cinco o seis palabras la vista se me desenfocaba, entonces tenía que parar, hacer fuerza con los ojos como si fuera a soltar rayos láser o quisiera mover la hoja con telekinesia y seguir. No pude terminar. Si hubieran sido clases en una escuela aún, pero eran clases particulares y yo era el único alumno. Así que seguir con la clase era absurdo. El resto del tiempo nos lo pasamos hablando de nuestras cosas, mitad en alemán y mitad en español. Hablamos sobre joyos y demás antros de perdición que se hacen llamar restaurantes. Luego de la comida, y vocabulario de este tipo. Que si cómo se llamaba percebe en alemán y otras cosas súper útiles. Recuerdo una anécdota en particular. La profesora me explicó una de esas situaciones absurdas que se dan cuando en casa se hablan varios idiomas: ella y su pareja estaban acabando de poner la mesa para cenar mientras veían las noticias. Una noticia le llamó la atención a él y soltó: "¡Tela!", para expresar su indignación obviamente, a lo que ella respondió "¡Ya hay!". Fin de la anécdota. Era así como aprendía más, hablando de nuestras cosas. Lo de hacer ejercicios y tal está muy bien, pero llega un momento que lo único que se necesita es hablar y equivocarse. Si hubiera sido por mi, las clases hubieran consistido únicamente en quedar un par de horas y hablar, pero ella, que era una estupenda profesora, no concebía esta forma de aprender. Su método era el clásico: hacer ejercicios, aprender cosas de memoria, estudiar, etc, cosa que yo nunca hacía. Llegó el verano, se acabaron las clases y en septiembre no conseguimos retomar el tema.

Durante meses me despreocupé de la vista porque durante el día no tenía problemas. Era sólo de noche, cuando estaba muy cansado, que no podía leer. Así que me olvidé del tema hasta hace cosa de un mes, cuando paseando por la calle pasé por delante de una óptica y decidí entrar a hacerme una revisión. Resultado: astigmatismo e hipermetropía. Según la mujer de la óptica, era inconcebible que yo fuera por la vida sin gafas y según su experta opinión debería estar vendiendo cupones. Lo cierto es que no tenía tanto. No sé en que unidades se miden las cosas estas de los ojos, pero yo no llegaba a 1 en cada cosa. Le di las gracias y me fui sin comprar ningunas gafas. Prefería una segunda opinión de alguien que no viviera de vender gafas. Si le preguntas a un mecánico si hay que cambiar el aceite o los neumáticos, ¿qué te va a decir? ¿Y si le preguntas a un dentista si toca hacer una limpieza de boca? Total, que me fui al oftalmólogo a hacer una revisión. El veredicto fue que efectivamente unas gafas me serían útiles. Siempre había oído decir que cuando te pones gafas la vista va a peor y por tanto es mejor forzar la vista y ponerse las gafas lo mínimo posible. Se lo pregunté al oculista y me dijo justo lo contrario, que era mejor no forzar la vista y ponerse las gafas siempre que fuera necesario. Yo pensaba que forzando la vista se ejercitaban los músculos o lo que sea que hace que se enfoque la vista, y que cuanto más ejercicio, mejor. Entonces ponerse las gafas era sinónimo de dejar de hacer ejercicio e ir perdiendo facultades. Tiene algo de sentido. Pero también lo tiene no forzar más de lo necesario algo que empieza a estar cascado. Lo más lógico es dejar de creer en malvadas conspiraciones entre oftalmólogos y ópticas para vender gafas a quien no las necesita y confiar en el criterio de alguien que sabe más del tema —el oftalmólogo— que el populacho. Así que volví a la óptica con la receta y entonces viví una nueva experiencia, totalmente inesperada y gratificante, que consiste en elegir la montura de las gafas. Ese día aprendí un montón de cosas: que las monturas son caras de cojones y que fabricar gafas tiene que ser un negocio de puta madre, que hay la hostia de monturas, que no todas le quedan bien a todo el mundo y que hay cristales antireflectantes. Quizá me pasé 30 minutos probándome monturas hasta que di con las que menos mal me quedaban, pero se me hicieron tan largos que me pareció que pasaba media hora. Yo quería unas tipo Junior Soprano, pero no habían. Luego otras con una montura rara, pero me quedaban mal... Fui descartando hasta que sólo me quedaron unas, y me las quedé.

Ahora mismo escribo esto con las gafas puestas. Las gafas y nada más. Así es como escribo ahora. Aunque tengo frío, veo de puta madre. Pero lo que me preocupa es el declive de mis facultades físicas. Tenía esperanzas —pocas, la verdad— de acabar siendo astronauta por uno de esos misterios de la vida, pero no sé si hay astronautas con gafas. Imagínate qué putada si cuando llegas a Marte descubres que te has dejado las gafas en casa. Y las gafas son sólo la punta del iceberg que no había visto —claro, porque no tenía gafas— hasta ahora, que lo tengo metido por el culo. El iceberg se llama vejez y es el punto de inflexión que hay entre la juventud y el resto de la vida. Físicamente todo empieza a ir a peor. Han habido otras señales avisándome de que este iceberg se acercaba, pero hasta el tema de las gafas, las había ignorado todas. La primera es lo que dura una resaca. Ahora las practico menos, pero creo que la falta de práctica no aumenta la duración de una buena resaca, que ahora fácilmente es el doble que cuando estaba en forma. Hay más señales, pero la única que voy a destacar es la de los pelos. Pelos anormalmente largos y gruesos que aparecen en los sitios más insospechados. Un día te asoma uno por la nariz y crees que es una excepción, una anomalía. Luego te sale otro en la ceja y te empiezas a preocupar. Quizá sea Fukushima, quizá no. Pero no es hasta que te aparece uno en la oreja cuando te das realmente cuenta de que tu mejor momento ya ha pasado.

10 comentarios:

  1. Pues sí, hacerse mayor se llama eso. Se lleva bien, menos cuando jode (los pelos, eso sí que no lo entiendo ni soporto, no acabo de ver su utilidad evolutiva). Bienvenido y tal.

    Salud y saludos.

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  2. Pues según tu teoría yo tengo el "iceberg de la vejez" desde los 14 años que me puse gafas por primera vez, hacia los 18 llegó la tontería de presumir y pasé a las lentillas y tras muchos años de aguantar este incordio me operé con láser.

    Yo tenía miopía (5 dioptrías en el ojo derecho y 3 en el izquierdo), lo que me obligaba a llevar algún artilugio (gafas/lentillas) obligatoriamente pq si no no veía tres en un burro de lejos, "del cerca" veía perfectamente.

    Sí tú no llegas a un dioptría de astigmatismo e hipermetropía no es nada, superpoco, pero pónte las gafas que lo de forzar los ojos NO.

    Yo usaba cristales reducidos porque con mi graduación eran un poco culo de vaso y al sumar el peso a la montura era como llevar un yunque en la nariz.

    Tema pelos: Sin comentarios

    ¡Y vístete, por dios, que te vas a pillar una pulmonía doble y eso sí que es el principio del fin! :D

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  3. @exseminarista ye-ye: Los pelos de las cejas pueden servir para soportar la nieve cuando andas y hay ventisca. Los de las orejas y nariz, ni idea para que sirven ni por qué aparecen tan tarde. Y eso que yo, en cuanto a vello corporal se refiere, podría decir que estoy muy evolucionado.

    @belenlaso: Eso, dioptrías... no recordaba la palabra. Otra consecuencia más del deterioro, mental en este caso. Sí, ahora me pongo las gafas para trabajar, pero a veces se me olvida y me doy cuenta cuando llevo varias horas. Escribir sólo con las gafas puestas es una forma de estar más cerca de mis lectores ;-)

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  4. Hola Harry, he llegado a tu blog porque vi tu comentario y avatar (que me encanta) en "Un mundo perplejo" (soy fan de Clint).

    A mí me pasa como a ti con el tema de las gafas, usaba de lejos desde hace 10 años, pero ahora veo peor y peor de cerca. Hace 2 años el oftalmólogo me dijo que cuando llegas a una edad, casi todo el mundo empieza a necesitarlas de cerca, me graduó pero me dijo lo que tú pensabas, que intentara aguantar lo máximo posible sin ellas, porque si no el ojo se hace "vago". Y como las gafas no me gustan nada, me quedan fatal, aquí estoy sobrellevando el tema como puedo; y tengo poquísimo, al igual que tú, sobre 1 tanto de miopía como de astigmatismo.

    En resumen, que es un rollazo, una pasta que tienes que gastarte, y un look que cambiar que no me apetece nada. Me las pondré cuando ya no sea capaz de venir a vuestros blogs :-/.

    Respecto a lo de los pelos...jajajaja tienes razón, se producen cambios hormonales raros y salen en sitios extraños. A las chicas no nos salen por las orejas o la nariz, pero sí alguno suelto por el cuello, y no entiendes qué pinta ahí una cosa que jamás tuviste. La decrepitud, que no perdona ;-)

    Saludos.

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    1. Hola Trinity! Sí, a veces voy por un mundo perplejo a dejar algún comentario tocapelotas. Yo soy fan absoluto de Matrix. Figura en mi top ten de películas sin lugar a dudas.

      Entonces parece que no hay un criterio claro sobre si el ojo se hace vago o no. Me parece increíble que nadie sepa si es mejor forzar el ojo o usar gafas. Y más increíble aún que si no se sabe simplemente no te digan que no se sabe y punto. En fin... Ya veremos si va a peor. A mi no me importa ponérmelas, de hecho mi look no necesita grandes cambios para aceptar unas gafas. Es lo que tiene ser un tío, tiene un montón de ventajas y, en el caso de los pelos, aunque te salgan en sitios raros no es imprescindible que te los quites.

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  5. No todo está perdido: físicamente deteriorados, menos resistentes a las enfermedades y afliciones varias (i.e. resacas), visualmente menos atractivos (si es que alguna vez lo fuímos de alguna manera, claro), los achaques se multiplican..., pero, ¿y la experiencia que tenemos, que hemos acumulado todos estos años? (¡Si sólo la pudiéramos recordar!!)

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    1. Lo de la experiencia me suena a lo de "lo importante es participar" cuando pierdes algo.

      ¿Por qué ya no se puede comentar en tu blog?

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    2. Harry, los comentarios (o más bien la falta de) me desvían la atención sobre el escribir sobre cosas que necesito soltarlas de alguna manera. Hubo un tiempo en el que tuve algunos comentaristas regulares y entonces parecía que me sentía 'obligado' a escribir para ellos. Por eso y por la falta de 'éxito' o 'popularidad' en cuanto al número de comentarios, he decidido intentar 'independizar' mi blog de esa necesidad. De todas formas, también dejo una dirección de email por si alguien me quiere decir algo, y si el comentario mereciera la pena, pues se incluiría en el post.
      Pues eso.

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  6. Harry, no cejes en tu empeño por ser astronauta:

    Me he pasado la vida con 1 dioptria en cada ojo. En la uni compense mi falta de vision con sentarme en la primera fila. Hace tiempo me informe sobre el tema astronauta: antes, si eras miope o llevabas gafas te podias olvidar, ahora si te has operado la vista puedes aplicar. total que el año pasado me gradue la vista y me hice unas gafas (con las que parezco un puto intelectual en lugar de la bestia parda de matar y pegar mawasis que soy) y este año me la graduare otra vez para, si no me ha subido operarme.

    La NASA acaba de hacer un calling en USA, pero para que te acepten tienes que ser gilipollas y/o americano. Pero el calling de la ESA seguro que esta al caer: los unicos requisitos, que seas un crack en algun campo que les interese (biologia, fisica, maestro, lo que sea), que hables idiomas y que estes en buena forma fisica para soltarle un ostion a tu compañero ruso en la soyuz cuando entre en panic mode. Yo creo que damos el perfil

    Saludos!

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    1. Bestia parda de matar con gafas de intelectual... bueno, al menos no son gafas de modernito.

      Al de la nasa no entro porque no soy americano. Lástima. Gilipollas sí soy. Al de la ESA tampoco porque no soy un crack en nada, aunque hablo idiomas, incluido un poco de ruso, que me permitiría soltar hostias a discreción al ruso y además insultarle en su propio idioma. Creo que la única opción que tenemos de entrar es que Bruce Willis sea el jefe de misión y necesite gente en la que pueda confiar, como nosotros, y que además hable su idioma: el "con tacos".

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