martes, 8 de mayo de 2012

Los diez mandamientos del trabajador feliz


El otro día apareció un artículo en La Vanguardia titulado "Los diez mandamientos del trabajador feliz en la era digital". Aquí está el link aunque copio y pego el artículo entero en cursiva y dejo mis comentarios en "normal".

El mundo gira, se mantiene en constante movimiento. El sector laboral también está cambiando rápidamente gracias a las nuevas herramientas digitales. Las tendencias apuntan hacia el teletrabajo: las puertas se abren dándole a las empresas mayor libertad para elegir a sus empleados, y a estos múltiples beneficios que hacen de su desarrollo profesional una tarea más feliz.

Herramientas de gestión de negocios online como TransparentBusiness.com permiten que los profesionales desarrollen sus tareas libremente, con horarios flexibles y sin la necesidad de  trasladarse hasta una oficina. ¿Cómo es el  trabajador de la era digital?

1. Trabaja desde su casa, la playa, un bar o donde quiera, sin tener que gastar tiempo y dinero en viajar hasta la oficina. El 60% de los trabajadores cree que ya no es necesario compartir el espacio físico con sus colegas.     
  
¿En la playa? ¿En un bar? ¿Somos tontos? Una cosa es no ir a la oficina, la otra es ir a la playa y pretender trabajar las 8 horas de rigor a la vez que entierras colillas en la arena, meas en el mar, escuchas conversaciones ajenas y te pones boca abajo tras ver una tía buena en top-less. Compartir el espacio físico sí es necesario debido a que los colegas de trabajo son estúpidos. ¿Cuántas veces envías un email a un compañero y éste lo ignora por completo hasta que vas a su puta mesa a reclamar? ¿Cuántas veces llamas a otro y no responde nunca o te da largas? Imagínate si tienes que ir a reclamar a otro que no sólo no está en el mismo espacio físico, sino que está en la playa haciendo planking.

2. Es dueño de su tiempo, y eso lo hace feliz: el 78% de los gerentes cree que la flexibilidad en el trabajo ayuda a retener y motivar a los ejecutivos más importantes de su equipo. Trabajando desde su casa, los trabajadores pueden recuperar dos semanas de tiempo libre cada año, que es el tiempo que pierden viajando a la oficina.

Los gerentes quieren ser los amos del tiempo de sus empleados. Quizá no les importe proporcionar más libertad a sus ejecutivos más preciados, pero al resto que les den por culo. Así se simple. Quien diga lo contrario miente y además es gilipollas. Leer "Tiempo por dinero".

3. Es amigable con el medio ambiente: Un sólo día de teletrabajo a la semana podría reducir las emisiones de gases contaminantes en 423.000 toneladas. Esto equivaldría a 77.000 coches menos en las carreteras a lo largo de todo un año.

Eso sí es cierto, ¿pero a quién cojones le importa el medio ambiente en este país? Se han cargado la energía solar, a la gente no le gustan los molinos y Fukushima queda muy lejos. ¿Menos coches en las carreteras? ¿Y lo que se perdería en peajes, ventas de coches, parkings, seguros, revisiones, gasolina, etc? Sería un desastre económico que ningún político se atrevería a perpetrar.

4. El balance entre su vida personal y laboral es mucho mas justo. El 80% de los trabajadores cree que puede combinar mejor estos ámbitos.

Cierto también, ¿pero a qué empresario español le importa que sus trabajadores puedan conciliar la vida laboral y la personal? La inmensa mayoría se ajustan a la ley porque les obligan y a quien necesite condiciones especiales que le den por el culo.

5. Las mujeres pueden acompañar el crecimiento de sus hijos sin tener que dejar su vida profesional de lado. En 1962 solamente un 37.7% de las mujeres estadounidenses estaban empleadas, mientras que en 2012 la cantidad de trabajadoras representa el 58% de la población femenina de Estados Unidos.

Esto sí es importante. Si las mujeres (y algunos hombres) se ven obligados a dejar su vida profesional de lado es porque no hay alternativa. La legislación es una mierda y los empresarios se ponen de culo con las mujeres jóvenes, madres y familias en general. Eso demuestra cómo de infinita es la estupidez de los políticos. Es un absoluto fracaso que la tasa de natalidad sea tan baja, en todos los aspectos, pero sobretodo en el económico. Pero claro, un político cualquiera sólo tiene visión de futuro mientras dura la legislatura, lo que venga después importa una puta mierda.

6. Es más productivo. El 65% de los teletrabajadores son más productivos que aquellos empleados que trabajan en oficinas, sumado a que el 76% de los teletrabajadores están mejor dispuestos a trabajar horas extras.

¿Horas extras? ¿Qué cojones es eso? Adjunto link a artículo titulado "Las empresas se ahorran 72.000 empleos con las horas extra que no pagan". Vale la pena leer "Como se hace rico un empresario", que es un caso real. En cuanto a cómo se mide la mejora de la productividad, me gustaría ver los números. Aunque tiene sentido, porque al estar sólo no pierdes el tiempo con las interrupciones constantes de tus compañeros y del imbécil de tu jefe que cada media hora te dice que dejes todo lo que estás haciendo para hacer otra cosa.

7. Lleva una vida más sana, come comida casera, evita los 'snacks de oficina' y hace ejercicio más habitualmente: un 73% de los trabajadores  aseguran que se alimentan de una forma más sana cuando trabajan desde su casa.

Cogido con pinzas. El que come mal es porque quiere, y comerá mal en casa, en la oficina o en la playa. Lo mismo con el ejercicio. No sé cómo puedes hacer más ejercicio trabajando 8 horas en casa en comparación a trabajar 8 horas en la oficina. O comer mejor. ¿Que comes un puto plato combinado lleno de frituras cada día? Pues paga más y vete a un restaurante decente, o si no tienes pasta te preparas un taper como Dios manda, joder, que parecemos gilipollas. Y lo de "no tengo tiempo para hacer ejercicio"... No mientas gilipollas, tú lo que no tienes son ganas ni interés ninguno. Bien tienes tiempo para ver la tele toda la puta noche, ¿no? ¿Qué mierda de excusa es esa? ¿Tenemos 5 años o cuántos? A ver si empezamos a asumir responsabilidades, coño. También vale para los que dicen "no tengo tiempo para leer".

8. Está menos estresado. El 75% de los trabajadores creen que su trabajo lo estresa, mientras que un 25% considera que es lo más estresante de su vida. Sin embargo, los teletrabajadores logran una reducción del estrés de un 25%.

El trabajo no es estresante. Lo estresante son los compañeros, el jefe y en definitiva las personas. Evitar el contacto con las personas es un parche, no una solución para reducir el estrés. Por la misma regla de tres lo mejor para evitar el estrés sería ejecutar a los jefes o compañeros molestos. O clientes, proveedores, etc. y en definitiva el resto del planeta.

9. No pierde tiempo pensando qué vestir cada mañana, un estudio presentado por el diario The Telegraph sostiene que las mujeres pierden en promedio 16 minutos todas las mañanas decidiendo qué prendas vestir antes de salir a trabajar, el equivalente a 5 horas al mes frente a su guardarropas.

Otra estupidez. Si trabajan en casa, ¿qué? ¿Van a ir en pijama todo el puto día? Digo yo que si se visten tardarán más o menos lo mismo. Ahora que lo vuelvo a leer... no dice 16 minutos vistiéndose, sino decidiendo qué ponerse... Madre de dios. Todavía peor... Viene a ser como decir que las mujeres tardan 16 minutos en aparcar o 16 minutos en encontrar las llaves del coche dentro del bolso. Vamos, que son tontas del culo. ¡A la NASA todas! ¡Grande, Telegraph! En el siguiente artículo dirán que los calvos o gente que está haciendo quimioterapia tardan menos porque no pierden el tiempo peinándose o que los chinos no lo pierden cepillándose los dientes (¿alguien se ha fijado en lo chungos que tienen los dientes?).

10. La utilización de sus pantuflas crece considerablemente, y esto hace feliz a cualquiera o, al menos, así lo aseguran desde la universidad de Harvard, que incluye el uso de un calzado cómodo entre sus diez recomendaciones para ser feliz.

Si eres tan imbécil como para ir con calzado incómodo todos los putos días entonces mereces morir aplastado por un camión de la basura. Y si necesitas tener que ir con calzado incómodo para dar una cierta imagen entonces peor. ¿No es más fácil valorar a un profesional por lo que hace que no por qué putos zapatos lleva? La estupidez humana es infinita.

No quedan dudas de las múltiples ventajas del mundo del trabajo. Hace feliz a los empleados, mejora los resultados y la productividad. Sin dejar de mencionar que permite reducir los costos y el impacto ambiental. Los beneficios llegan tanto en los trabajadores como a las empresas, y la felicidad es mutua.
Fuentes: Cisco Global Workplace study, 2010. IDC Worldwide Mobile Worker Population 2009-2013 Forecast. IPSOS, Telecommuting, November 2011. Workshifting.com.

Gran colofón final para una sarta de estupideces absurda, pero claro, titulándose "los diez mandamientos de... " ¿qué íbamos a esperar? Otra patraña. Yo propongo otros mandamientos para el trabajador feliz: dale un trabajo motivador, haz que se sienta responsable, deja que se espabile solo, no le toques los huevos y págale como se merece. Mira, me sobran la mitad de mandamientos...

viernes, 4 de mayo de 2012

Me faltan balas

Hace días que no escribo. Lo del papel de Trenton me afectó mucho. Durante este tiempo han pasado muchas cosas y hay tal cantidad de temas en cartera que voy a hacer un resumen rápido.

Ya llevo trabajando para mi mismo más de lo que he trabajado nunca para nadie. Y quizá sea casualidad, pero me he pagado a mi mismo mucho más de lo que nadie me ha pagado, por muchas menos horas y un ambiente mucho más agradable.

Lo del Rey, los elefantes y tal. Lo mejor que podría pasar es que el Rey se volviera loco, matara a todos los miembros de su familia que no ha matado aún, con el rifle mata-elefantes a poder ser, y luego se suicidara. Eso sí, Urdangarín que se salve con un par de tiros en la rodilla, que es el único que pega palo al agua.

Estuve de nuevo en el café con piernas chileno y volví a ver tetazas enormes mientras tomaba el café con leche de por la mañana.

Guardiola plega y Mourinho sigue. Guardiola parece buen tío pero me cae mal, Mourinho es un puto gilipollas y me cae menos mal. Me parece más integro (discurso totalmente coherente con lo que piensa). Con estilos contrapuestos, son los dos que más saben de fútbol a día de hoy. Messi me cae bien y Ronaldo es otro puto gilipollas, también estilos contrapuestos pero los dos mejores jugadores del mundo. ¿Quién es mejor, Messi o Ronaldo? ¿Guardiola o Mourinho? No sé, si hablamos de números no los tengo aquí. Eso sí, de momento el que mete más goles es Messi pero el que gana más partidos es Mourinho. Discutir otras habilidades no medibles es como intentar justificar por qué El Grito de Munch se ha vendido por 120 millones de dólares. Lo cierto es que me la suda. Lo único importante es que el Madrid pierda cuanto más mejor.

Repsol YPF. Me la suda. Mi sentimiento patriótico hacia España es casi nulo, hacia Cataluña, nimio. Hacia una petrolera, inexistente. Mi única patria es mi casa y mi bolsillo.

Todavía no me han robado la bici. ¿Qué cojones está pasando?

Catalanes que no pagan peajes. Me parece estupendo que no lo hagan. Si es por motivos patrióticos me parece estúpido, porque hay que ser estúpido para pensar que el enemigo está en Madrid y no en nuestra misma puta casa. Si es por tocar los cojones en general, entonces estupendo. Yo mismo no he pagado un peaje que vale 6'15 euros en decenas de ocasiones. Ahora hace tiempo que pago como un tonto. Me estoy ablandando. Es que lo pongo en gastos. A los autopisteros capullos que se toman lo de que no les paguen como algo personal, como si fueran los dueños de abertis y que retienen a la gente, que les den por el culo con la puta barrera de peaje. Hay que ser imbécil.

Policía autonómica anti-disturbios: una panda de hijos de puta analfabetos todos empezando por su propio jefe.

Me he comprado un coche de segunda mano. Me encanta comprar cosas y negociar el precio. Si puedo, evitaré comprar en tiendas donde no negocian. Que se jodan. Si hace falta sólo compraré cosas de segunda mano.

Eurovegas: me la suda. Eso sí, los que critican que se haga algo así porque habrá más delincuencia, drogas y prostitución no tienen ni puta idea de dónde cojones viven. Sólo les deseo que les despidan cuanto antes, les embarguen la casa por no pagar la hipoteca y que acaben fregando los váteres de los casinos porque no encuentran otro trabajo. A ver si critican tanto entonces. Personalmente si me da por el juego, las putas o las drogas, mejor tenerlo cerca y todo bien legal como debe ser que a tomar por culo.

Me ha llegado una postal de Groenlandia y de verde, nada. Va a ir su puta madre.

Rajoy. El que haya votado al PP y se sorprenda ahora de que en tan poco tiempo ya no queden promesas que incumplir es que es gilipollas. El que haya votado al PSOE, más gilipollas todavía. Rajoy, ZP, Mas, etc, misma puta madre, padre desconocido pero a priori diferente.

Un tío quiso alquilar un espacio libre que quedó en mi oficina. Me dice que sí y que se lo guarde que en un mes se instala. Al cabo de un mes le pregunto que cuando cojones viene y me dice que ya no le interesa y que quizá más adelante. Puto gilipollas. Me parece que era judío el cabronazo.

El otro día cometí el error de ver el programa de Buenafuente y el de Sardá, uno detrás de otro. Menuda basura de programas. Una puta mierda insoportable. Eso después de ver al follonero en Salvados. Este sí me gusta. Lo que me sorprende es cómo puede haber quien se deje entrevistar en este programa. Nadie se salva de quedar como un puto gilipollas.

Pues eso, que me faltan balas en la puta pistola.

lunes, 19 de marzo de 2012

Trenton se queda sin papel para limpiarse la mierda

Trenton es una ciudad pequeña, no llega a los 100.000 habitantes. Es la capital del estado de Nueva Jersey, uno de los estados más ricos de los EE. UU. (el tercero de acuerdo datos del U. S. Census Bureau, con unos ingresos medios por hogar de 65.173 USD, 51.167 USD per capita y también número 3 según Bloomberg). A la vez, Trenton es una de las ciudades más peligrosas del país y se sitúa en el puesto número 14 de un ranking hecho en 2007 por Morgan Quitno Press, por detrás de lugares tan agradables como Detroit y Flint, en Michigan (ver documental Roger & Me de Michael Moore), Compton (el suburbio de Los Angeles con las bandas más chungas del país), Camden (también en Nueva Jersey) o Baltimore (ver The Wire para más info).

Según la base de datos del FBI, en Trenton el año pasado se cometieron:

1.154 crímenes violentos
17 asesinatos
26 violaciones
512 atracos
599 asaltos con agravantes (con armas)
2.624 crímenes contra la propiedad
824 robos
1.399 hurtos
401 robos de coches
23 incendios provocados

Esto viene a ser como si 1 de cada 10 habitantes de Trenton hubiera delinquido y le hubieran cogido. Pero claro, es que es el estado de Los Soprano, las mafias y la corrupción.

Por desgracia la crisis también afecta a los yankees y en Trenton tuvieron que despedir a 108 policías (un tercio de la plantilla) hace 6 meses debido a los recortes presupuestarios (150 millones de USD). Sí, despedir. ¡A funcionarios! Pero eso no es todo. Como los recortes en personal no ha sido suficientes, han decidido ir más allá y de momento han paralizado la compra de papel de váter, anulando el pago de los 42.573$ previstos para esta operación. En la fecha en la que escribo esto dicen que el ayuntamiento dispone de suficiente papel de váter hasta el 16 de marzo...

No puedo esperar a saber qué pasará entonces. Como si no hubiera ya suficiente mierda en Trenton ahora también la habrá, en sentido literal, pegada al culo de la gente. Pues de puta madre.

Queramos o no, todo lo que hacen los yankees acaba llegando aquí y una manada de paletos lo incorpora alegremente. Espero que este sea el caso. Que despidan a policías —antidisturbios si puede ser, y sino de tráfico— es algo que me llena de satisfacción. Que divertido sería ver a ex-policías manifestándose y probando su propia medicina... Que les rompan la cara a porrazos o que les peten un ojo con una bala de goma. La cúspide de la democracia.

Lo del papel estaría también muy muy bien si pasara en ayuntamientos grandes, o diputaciones o demás agujeros negros. Y en el congreso de los diputados principalmente. Oh! Qué gran metáfora! La democracia sucumbiría a la mierda de sus dirigentes! Lo bueno es que sólo afectaría a los altos cargos, que son los únicos que tienen buen tránsito intestinal, pues ya sabemos que el resto de funcionarios de la administración, los de poner sellos, padecen de estreñimiento crónico y por tanto, lo que es papel de culo gastan poco.

lunes, 12 de marzo de 2012

El robo de la bici

Un borracho entra en una comisaría de policía y se pasea por su interior sin levantar sospecha alguna. Consigue llegar hasta el patio interior de la comisaría, coge una bici que estaba allí aparcada y se va por la puerta de atrás.

Al cabo de un rato el amo de la bicicleta sustraída, un policía de servicio llamado José Luís, comprueba que su vehículo no está. La busca por todas partes y no la encuentra. Interroga a sus compañeros pensando que se la han escondido para hacerle una broma pero nadie sabe nada de ninguna broma. Sospecha del amo del bar de delante, Antonio, al cual le debe 6.000 pesetas de whisky y por tanto tiene un móvil claro, pero Antonio no es lo suficientemente listo como para cobrarse la deuda de esta manera y queda descartado. Entonces decide comprobar la grabación de las cámaras de seguridad y descubre el hurto.

El buen policía llama a su colega, Rafi, se montan en un coche patrulla, un Seat 1430, y salen a la caza de ladrón al son de "torito bravo". Al poco se lo encuentran montado en la bici que José Luís reconoce como suya por llevar una pegatina de una bandera de la España preconstitucional. Monta haciendo eses en dirección a su casa. Le dan el alto y se lo llevan palante.

Una vez en comisaría comprueban que el malhechor ya tiene antecedentes similares. En agosto del año pasado entró en los juzgados por la puerta principal, pasando el control de seguridad, y una vez dentro consiguió colarse en el parking y sustrajo otra bici que encontró en el pasillo que da acceso a la sala de autopsias. Pudo escapar por la puerta del parking sin mayor inconveniente. En esa ocasión, el dueño de la bicicleta sustraída, un investigador llamado Gil, consiguió dar con él al día siguiente gracias a la identificación de un tipo de insecto muy particular que fue encontrado en la escena del suceso y que sólo se encuentra en determinadas zonas de la ciudad. Tras acudir a dicha zona, Gil se encontró al ladrón montado en la bici y con evidentes signos de embriaguez. Lo cogió literalmente por las orejas para reducirlo y pudo recuperar el vehículo sustraído y entregar el delincuente a las autoridades.

Aunque los nombres son ficticios y algunos detalles inventados, para proteger la identidad de los implicados, este hecho sucedió tal como lo explico, teniendo lugar el lunes 5 de marzo de 2012 en la ciudad en la que vivo y así fue relatado en la prensa local. Espectacular. Me pregunto si el mismo individuo, hombre de 52 años que responde a las iniciales de M. B., puede haber tenido algo que ver con la sustracción de dos bicicletas de mi propiedad. Presentaré una instancia para que investiguen el caso. De todas formas, ahora que tengo una tercera bicicleta, me siento mucho más seguro con M. B. metido entre rejas.

martes, 6 de marzo de 2012

Percances automovilísticos

Ayer por la noche volvía del partido con uno de mi equipo, el porterazo. Ibamos en mi coche y como siempre le iba a acercar a casa antes de irme yo a la mía. Perdimos 4-2. Ellos eran mucho mejores que nosotros y suerte del portero, que fue el mejor de los nuestros a pesar de encajar cuatro goles. Dos de ellos fueron unos auténticos golazos, y los otros dos fueron fallos de marcaje que le dejaron vendido. Los dos a nuestro favor los marqué yo, uno rematando de córner y el otro con un chute de fuera del área raso ajustado al palo. Éste fue mi décimo gol en liga en 10 partidos. Llevo una buena racha. A pesar de la abultada derrota jugamos bien, trenzamos jugadas y nos divertimos. En conjunto creo que ha sido nuestro mejor partido. Yo me doy por satisfecho simplemente por jugar bien. Si marco estupendo, y si ganamos todavía mejor.

Tras dejar a mi compañero cerca de su casa tomé una rotonda. Iba lentísimo, en primera, pero no sé cómo coño fue que la rueda trasera tocó el bordillo de la rotonda y reventó al momento. Un accidente absurdo, a lo Lebowsky. Me dio pereza cambiarla así que fui conduciendo con la rueda reventada hasta mi casa y esta mañana he llevado el coche al taller para que me la cambien. Iba a dos por hora con los intermitentes puestos. Suerte que el taller está cerca de casa. Un accidente más en la lista de absurdos accidentes que he protagonizado. Una vez me di con una columna en el parking del Corte Inglés por ir haciendo las curvas con freno de mano. Otra vez también me comí un bordillo en una rotonda por usar el freno de mano. Llovía. En otra rotonda, esta vez sin freno de mano, me salí y me llevé por delante una de las señales de rotonda (circulo azul con flechas blancas), rompiendo una ventanilla de atrás. Un día conduciendo demasiado rápido por un camino de tierra hice un salto y al caer rompí el cárter... Y un largo etcétera.

Pero el mejor de todos fue un accidente que tuve aparcando. Iba por una calle y tenía que aparcar para ir a no sé dónde. Todos los sitios para aparcar estaban vacíos menos uno, es decir, que en toda la calle sólo había un coche, un Panda. Pasé el Panda, me puse delante suyo y di marcha atrás para dejarlo cerca, pero no sé que pasó que fui tirando para atrás a toda velocidad hasta que le di un castañazo que casi me desnuco. Este fue como el de la escena del funny angle de Snatch.

Me bajé del coche y me dirigí a la parte posterior para comprobar los daños. En ese momento me di cuenta de que había alguien dentro del Panda. Se bajó y era un gitanaco de la hostia. Delgaducho, con una chupa de cuero y cadenacas y anillos de oro. Sudores fríos. Se bajó y me empezó a increpar a grito pelao. En general, hay un par de verdades universales en el mundo de la conducción. La primera es que hay que circular por la derecha. La segunda es que en caso de tener problemas, un gitano es lo peor que te puedes encontrar. Lo sé porque he visto Snatch y porque lo he vivido en mis propias carnes. Una vez aparqué en una calle muy estrecha. Cuando volví a por el coche tenía una rallada de color blanco en todo el lateral y justo delante mío había una furgoneta enorme aparcada con una ralla negra en el lateral contrario, casualmente el color de mi coche, a la misma altura. Esperé a que apareciera el dueño y resultó que eran tres gitanos que estaban haciendo una mudanza. Muy educadamente les pregunté si por casualidad habían rozado un poquitín de nada el coche que había allí aparcado, el mío. Dos de los tres me ignoraron. El tercero, sin ni siquiera mirarme, me dijo "no, nosotros seguro que no hemos sido". Remarcando el "seguro" con media sonrisa. Pues nada, vaya usted con dios y disculpe las molestias. Por suerte el gitano del Panda se calmó tras cagarse en mi puta madre varias veces. Entonces vio que su panda hecho con chapa de hierro era infinitamente más resistente que mi coche de esta época hecho con papel de plata. Aún así me reclamó 20 euros que no le di. Vio que no era tan gilipollas como parecía y acabamos como amigos. Hay que ser muy imbécil para darle al único coche que hay en la calle y que encima éste sea de un gitano.

Muchos años antes, cuando era un adolescente, también tuve un percance similar. Iba borrachísimo por calle, como buen adolescente, con un par de amigos. Pasamos por al lado de una moto y uno de mis amigos me empujó contra ésta y la tiré al suelo. Yo caí encima de ella. La moto, una vespino de mierda, resultó ser propiedad de un mega quillo que estaba con su tropa de matones fumando porros en un banco de ahí al lado. Rapaos de aquellos con chaquetas alfa industries tres tallas pequeñas y pantalones de chandal adidas que les quedan a media pantorrilla. A pesar de levantar la moto, nos vimos rodeados por ese grupo de encefalogramas planos, muy superior en número, pero que entre todos no lograban contar con las neuronas de una puta mosca cojonera. Las drogas son muy malas. Pensaba que nos iban a dar de hostias y que además nos robarían todo lo que llevábamos. En esa época no teníamos móviles ni nada, así que como mucho se iban a llevar mil pelas y la botella de kalimotxo. Nos increparon muy del rollo "qué malotes somos" y entonces me empezaron a reclamar dinero por los desperfectos ocasionados en la moto, el 99% existentes previo a mi encontronazo con ella. Tras muchas amenazas de que nos iban a romper la cabeza y rajar de arriba abajo metí la mano en el bolsillo, saqué veinte duros, se los di al líder de la manada y le dije: "toma, para que te compres una moto nueva". Por razones que aún se me escapan, pudimos salir de allí indemnes. Creo que aún deben estar decidiendo entre todos si los veinte duros dan para comprarse otra mierda de chuspino de esas.

lunes, 27 de febrero de 2012

Señor, la pelota

El otro día hablé de una de aquellas cosas que hacía de pequeño, ese tipo de cosas que enternece. Gracias a esa anécdota he recordado otra que ilustra la bondad de los infantes en general y la de mis amigos —la mía propia incluida— en particular.

Cuando teníamos 7 u 8 años solíamos jugar a fútbol en un patio de mi colegio. Una pista de cemento que además de patio, hacía las veces de techo para la piscina cubierta. Es lo que tienen los coles de pago, instalaciones de puta madre. Aunque ahora me encanta el agua y suelo ir a nadar bastante a menudo, de pequeño la odiaba. Digamos que nos caímos mal desde el principio. Una vez por semana hacíamos una hora de piscina y yo hacía lo posible por escaquearme. De hecho conseguí evitar la piscina durante un curso entero. Eso son muchas semanas seguidas de excusas inventadas, huidas, de permanecer escondido en los vestuarios y aprovechar para cambiar les bragas de sitio a las tías, notas de mis padres falsas, etc. Una muestra más de mi profusa creatividad.

Pues bien, en aquella pista el único juego posible era el fútbol. Daba igual si era con una pelota de verdad, una fabricada con trozos de papel de plata o una lata. Pelotas no solía haber, y cuando las había lo más habitual era que viniera un niño mayor y la colgara en una de las casas que rodeaban el colegio. Por puro placer. Eso eran buenos tiempos, cuando a alguien mayor que tú se ganaba el respeto a base de hostias y putadas varias. Cuando yo era pequeño enfrentarse a un niño mayor equivalía a que te rompieran la cara. Ahora parece que es al revés y cualquier renacuajo te planta cara y si es medio espabilao te clava un navajazo.

Además de niños mayores ganándose el respeto, había otro riesgo que asumir en caso de disponer de balón de verdad: que lo colgásemos nosotros, cosa que pasaba el 99% de las veces. Si iba a una de las casas estábamos perdidos, porque los cabrones nunca las devolvían y además tenían perro. Pero si caía en la calle no había más que esperar a que pasara alguien y le pedíamos que nos lo tirara. No solía pasar gente andando por ahí, así que requería paciencia. Como pescar. Encaramados a la valla gritábamos "señor, la pelotaaaa..." y un amable jubilado que andaba de paseo se ofrecía. Entonces le decíamos que estaba debajo del coche rojo, o del blanco, o del color que fuera y el amable anciano se agachaba, la cogía y nos la devolvía. Pero...

... a veces no había pelota.

A veces no teníamos con qué jugar, ni una lata aplastada ni una bola de papel de plata ni una pelota de tenis ni nada de nada. Entonces jugábamos a engañar a la gente. Jugábamos a "señor, la pelota". Nos aprovechábamos de la bondad de un señor desconocido de forma cruel y nos reíamos a más no poder. Nuestras víctimas se tiraban por el suelo desafiando la osteoporosis para buscar debajo del coche que le habíamos dicho, entonces se levantaban a duras penas diciendo que allí debajo no había nada. Simulábamos sorpresa y le pedíamos que mirara debajo de otro coche y así varias veces, hasta que en la última, el hombre se levantaba ya con la mosca detrás de la oreja y nosotros ya no estábamos. Nos habíamos largado dejándole tirado en el suelo. O le decíamos que era broma y luego le llamábamos tonto. Menuda panda de hijos de puta, sí, pero ¿y lo bien que nos lo pasábamos?

lunes, 20 de febrero de 2012

Puertas automáticas

Me gusta pasar andando por delante de los comercios que tienen puertas automáticas y hacer que éstas se abran. Se puede pensar que es mi naturaleza tocapelotas, pero no. Cada vez que abro unas pienso que ya les queda menos de vida. Como cuando vas al Ikea y ves un automatismo de esos que pone los mecanismos al límite y un display de 7 segmentos inventado hace más de 100 años te indica que la puerta del armario de la cocina se ha abierto tropecientas coño mil veces sin romperse. Es como una ruleta rusa. Cada nuevo movimiento es un movimiento menos de vida hasta que llegue el definitivo. Por cierto, menuda mierda de ensayo, como si todas las veces que un humano va a abrir la puerta lo fuese a hacer siguiendo la misma trayectoria y ejerciendo la misma fuerza. Eso demuestra que la gente de Ikea cree que su público es imbécil. No digo que no lo sea.

Una vez escuché que el fundador de Ikea es tan rata que cuando se aloja en un hotel y se ve forzado a consumir algo del minibar por simple supervivencia, a la mañana siguiente busca un supermercado para reemplazar lo que ha consumido para evitarse el sablazo. El tío más rico de Europa. Obviamente es una patraña, porque lo que hay en un minibar es irreemplazable. Todo es mini y no hay súper donde vendan cosas así. Pero la gente se lo cree. La gente realmente se cree que un fascista ex-alcohólico de 80 años se va al súper antes de hacer el check-out para comprar una minilata de cocacola y ahorrarse 1 euro teniendo una fortuna de 20 mil millones de euros. Mucha gente cree en estupideces como estas y otras, como que el PP va a conseguir crear empleo, que una dieta vegetariana es algo natural, que España seguiría siendo una superpotencia aunque Euskadi y Cataluña se independizaran, Dios, etc.

Odio las putas puertas automáticas. Lo que odio en concreto es que se abran automáticamente. Me gusta decidir cuándo y cómo abro y cierro una puerta. No me gusta que decidan por mi. Y menos un estúpido automatismo de mierda que se equivoca la mitad de las veces. Abre demasiado para mi tamaño, demasiado lento, demasiado tarde, cierra un siglo después, etc. Mi carnicero, harto de que la gente pase por delante de su local y las puertas se abran automáticamente, ha decidido poner un botón. Por cerca que pases, si no pulsas el botón, las puertas no se abren. Con eso ahorra en calefacción en invierno, en aire acondicionado en verano y en electricidad el resto del año. El resto se lo ahorra vendiéndome piezas de carne por más de lo que valen. Por eso ya no voy. A lo mejor piensa que me he vuelto vegetariano, pero la realidad es que he decidido ir a la competencia, donde no me engañan. También he cambiado de proveedor de pan, pero en este caso porque he encontrado uno con productos de mejor calidad. Suele pasar: empiezas, tienes éxito y te duermes. Dejas de invertir en I+D o en servicio al cliente, para ganar más creyéndote que tu clientela fija es gilipollas. Luego aparece alguien que hace lo mismo que tú, incluso más caro. Crees que va a cerrar en cuatro días porque tú tienes a los clientes, pero tras cuatro días literales dejas de ver a la mitad. Prefieren pagar un poco más por tener un mejor producto o por ser atendidos mejor. Entonces decides bajar precios para recuperar terreno recortando calidad, pero lo que consigues es captar a una clientela que sólo valora el precio. Una clientela volátil que te dejará tirado en cuanto aparezca otro más barato. Cerrarás y no sabrás por qué. ¿Por poner el botón en la puta puerta automática? Sí, por eso. ¿Por la crisis? También. ¿Porque has tomado malas decisiones? No, eso nunca.

Lo bueno era ver a alguien que venía por primera vez intentando entrar. Espectáculo a la altura de ver una rueda de prensa de Sergio Ramos sobre una lección de Walter Lewin. A pesar del enorme cartel que pone "pulsar el botón para entrar" que acompaña a una flecha del tamaño de Gibraltar señalando un botón rojo, la gente se quedaba frente a la puerta gesticulando, incapaz de comprender por qué un estúpido automatismo ejercía el derecho de admisión. Lástima que entonces no sonase una voz robótica diciendo "con esa cara de gilipollas no entras" y te soltase un rayo láser en las pelotas.

El botón rojo no es mala idea. Ahorras en climatización y los empleados trabajan más a gusto, proporciona diversión y en el mejor de los casos puedes ver el potencial del ser humano brillando al máximo. Pero no, la tendencia no es el botón rojo ni poner las puertas más adentro para que sólo se abran cuando realmente vaya a entrar un cliente. Mi misión por tanto es acortar la vida de las puertas automáticas, por el bien de los empleados y el efecto invernadero. He aquí mi motivación.

Acabo de recordar una bonita anécdota de infancia. Recuerdo que le cogíamos los plastidecor a una niña de mi clase, la Masip, y les hacíamos "matadero". Los poníamos en el marco de la ventana y la cerrábamos, decapitándolos. Las "cabezas" de los plastidecor caían por la ventana hasta la calle y sus cuerpos mutilados, casi inservibles, eran devueltos a su dueña. Lo mismo podríamos hacer con las puertas automáticas: afilamos los cantos y hackeamos el mecanismo para que se cierren lo más rápido posible cuando pase alguien. La puerta del congreso de los diputados sería un lugar ideal para poner a prueba el primer prototipo.